...Un leve aire de amenaza que siempre te vigila, salpicado por actos de violencia, por el horror de la guerra, donde la amenaza de lo cotidiano no duerme ni descansa y que en cualquier momento puede prender la mecha de la catástrofe, dejando solo una casa en el aire, un silencio inevitable, donde lo visible se vuelve invisible sin dejar de adherirse a las costuras del recuerdo...
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