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Terra
La Coctelera

PARTICIPIO PASADO

Identidad y conflicto,

... pues el tiempo de los sueños, almenos tiene cierto rumor de eternidad, pues ahora se mas que nadie que volver a danzar y volver a sentir la poderosa energia renovadora que nace del cuerpo mientras se danza, ya nunca mas sera posible sentirla.....

Bolivar

Deshumor

La existencia de un conflicto entre Colombia y Venezuela rechaza las visiones que pretenden simplificar particularmente un conflicto de larga duración donde no exite la menor duda de que hay seres que ignoramos la ruta de su entendimiento, tanto que podría decirse que los que se declaren confundidos es por que definitivamente no han entendido nada de este juego de ajedrez, simplemente por no quieren hacer parte de un juego donde cada participante maneja sus fichas mediáticas con el fin de derrotar al rey contrario enfrentándonos a un juego eterno y sin salida , donde la enemistad marca limites como agua y aceite, mientras que en esta partida de juego político nos damos felizmente besos y abrazos de judas creyendo resolver las tácticas y estrategias consiguiendo simplemente movidas erróneas aproximándonos a un combate que nos lleve simplemente al jake mate de este juego.

CASA EN EL AIRE

...Un leve aire de amenaza que siempre te vigila, salpicado por actos de violencia, por el horror de la guerra, donde la amenaza de lo cotidiano no duerme ni descansa y que en cualquier momento puede prender la mecha de la catástrofe, dejando solo una casa en el aire, un silencio inevitable, donde lo visible se vuelve invisible sin dejar de adherirse a las costuras del recuerdo...

BAJO LA PIEL



La desenfrenada búsqueda de la belleza física llevada al punto de ser considerada una expresión estética, esta todavía excesivamente sujeta a los cánones de la apreciación subjetiva, determinada por cuestiones a menudo ideológicas. Una cuestión planteada desde una perspectiva claramente hipócrita que en nombre de una determinada concepción moralizante se enfoca a satanizar y establecer vagas y supuestas categorías del arte y la belleza corporal, donde cada cual juega con su piel a su manera; la transforma, la reduce, la restaura, la corrige y muchas veces se sobrepasa, en estos o más aspectos, hasta el punto de llegar a deformarla, y de transgredir su propia naturalidad. Un exceso de hedonismo propiciado por la misma búsqueda de la identidad y la auto representación vinculada a la percepción de un cuerpo, y a la forma en la cual, este deba presentarse para ser o no aceptable desde un punto de vista social.

Una viciada practica que termina por crear estereotipos idóneos, determinando nuestra apreciación de la belleza y la fealdad, de lo correcto o lo incorrecto, y perturbando a menudo concepciones racistas o de clase social, que impiden la apreciación del hecho mismo, por la necesidad de visualizar la realidad del cuerpo como una problemática básica del pensamiento, enfocado al análisis de las cuestiones humanas.

La ausencia de la piel y el juego, caracterizan al hombre en su rol en cuanto a lo permisible y la ilegalidad, donde no es importante la zona corporal oculta, sino la calidad de la misma, de una u otra forma tangible y evidente de manera mas precisa ante nuestra conciencia. Es decir, que el exceso de importancia suministrado en pro del aspecto físico, termina transfiriéndose al ámbito afectivo y psicológico, mutando al punto de convertirse en una anormalidad del espíritu que trasgrede la esencia misma del ser.



PELDAÑO INSANO

Instalación
(Colectivo Andamio)

La breve historia de las escaleras se remonta a las primitivas construcciones del hombre desde el acceso a las primeras cabañas sobre pilotes, origen lógico que se reconoce aun en las construcciones contemporáneas y de data más antigua. Este elemento constructivo debía, en primer lugar, satisfacer una finalidad - funcionalidad concreta, aunque a lo largo del tiempo absorbió un carácter sacro. La escalera servia, en sentido figurado, para ascender a la altura divina, como conexión entre el cielo y la tierra. A esta relación es ejemplar el caso de la torre de babel en condición de rampa helicoidal. También corresponde a este género la escalera bíblica de Jacob, las pirámides escalonadas de Egipto, Perú, México… entre otras. La llamada escalera celestial de Shantung en China y las escaleras astronómicas de la India que al igual que la mayoría de estas instalaciones, servían también para fines científicos, sin dejar atrás el maduro de hoy, al considerarse como majestuosas obras.

Todas las escaleras de este tipo simbolizan el cansado y peligroso ascenso hacia el sol, hacia la luz y los dioses, hacia el espacio – tiempo y su infinitud, chocantemente finita; evidenciando el abismo que existe entre la razón humana, los principios rectores del universo y la materializante fe del hombre a sus fantasías eternas. La escalera a desnivel es en si una metáfora para tratar de simbolizar la experiencia mística en medio de la vida cotidiana y sus contrahuellas, como se evidenciaba ya en el siglo XVI en “la torre de babel” de Pieter Brueghel, “El Viejo”

Podemos entonces, analizar nuestro entorno, y a nosotros mismos, darnos cuenta de realidades, emerger aproximaciones de verdad y a su vez mostrar nuestros mas oscuros deseos, en ocasiones con algo de humor o de gracia, pero es atípico e inusual, todo depende de la forma, de la mirada, del contenido, de su realización y carga critica; puesto que caemos en el absurdo de la irrelevancia multitemática que nos absorbe e implanta en la rutina, creando miedo, incertidumbre, dolor, vidas insatisfactorias construidas al borde del abismo…

Nos lanzamos al precipicio con ausencia de pensamiento, creando preguntas imposibles y abismos sin respuestas.

Como dice un verso de Salvatore Cuasimodo:

Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol:
y de repente es noche.

Cada uno de nosotros nos vemos arrastrados por oscuras pasiones que desembocan en un trágico final, un final no deseado con furia y soledad pero lo que no entendemos es que estos abismos hacen parte de nuestra realidad y cada uno debemos enfrentarlos a batalla para crear abismos de mejores tallas…

Construimos nuestro propio abismo vesánico y lentamente entramos en conflicto esperando la hora del impacto, pues tanto el abismo como el camino escalón por escalón es duro, frió, y en ocasiones solitario, como un tropiezo de sensaciones que viajan a través de nuestros nervios, que los revoluciona, los eleva, los ataca, y los lleva al máximo afectándonos psicológica y emocionalmente. Es así como se trauman los sentidos, puesto que basta un solo transgredir para crear conmoción en el individuo y desequilibrar el resto, tentándonos en nuestras partes más sensibles en la obviedad de todos al tener vacíos y un mal camino que recorremos una y otra vez, aislándonos por momentos pero volviendo a el. Así pues, podrán ser nuestros vicios, nuestras fantasías, nuestras aberraciones o nuestros secretos mas íntimos, y absurdo o no, romper con nuestras propias y supuestas lógicas, paradigmas o incoherencias hace peso para guiar nuestra conducta por el camino de la no replica. Del no razonamiento tardío donde el efecto espacial de una escalera, como elemento arquitectónico configurado, puede contribuir a la composición.

Esta ubicación responde entonces, a problemas estructurales y reflexiones estratégicas sobre la defensa de un sentido mucho más trascendental para este tipo de edificios, que aun en nuestra contemporaneidad no logran liberarse de las coerciones morales, administrativas, religiosas, y por que no, feudales. Si después de tantos años de merodear entre uno que otro amparo virtual, los cuales incluso parecieron haber sido mejor perneados de imaginación, fantasía e ilusiones a manera mas acogedora y reciproca; hoy que gozamos de “titánicas” y supeditadas estructuras como estas, no son más que rentas en usufructo, obligadas a guardar fidelidad de vasallo a su donante. Esta “evolución” en la escuela puede reseguirse también en el diseño de las escaleras: invitadoras, despaciosas y representativas del desequilibrio irrazonable de la academia, en contraposición y resistencia al aumento del mismo, suministrado por las influencias encargadas de la composición de su fachada como proyecto, convirtiendo el paso por ella, en un recorrido en el que la vida se ve presentada como el acto efímero de subir o bajar, entrar y salir.